El cruce 70/90
“El homo 2003”
“ustedes perejiles de los noventa a callarse y escuchar, voy a
contarles nuestra historia, porque nosotros tenemos historia, ustedes no,
ustedes habitan el territorio gris de la derrota”. Con esta tónica especial, un
tanto critica y desencajada, el Filosofó, por demás filoso, José Pablo Feinman
planteo en un artículo, la batalla ideológica que subyace a las puertas de los
“homo setenta” y los “homo noventa”, litigio que convergerá en otro “homo”, el
del 2000, o mejor dicho del “2003”. Pero eso dejémoslo para más adelante, como
la frutilla del postre de estas letras efímeras. Vayamos por partes.
De viaje a los 70. Aquel mundo, del cual
Feinman era parte, de forma activa, era un universo distinto. Los Jinetes de la
Muerte, no a bordo de equinos, sino de “Falcones” verdes y estirpes del mismo
color, desplegarían hacia marzo del 76 todo un mecanismo, destinado, por un
lado, a imponer una política económica- la de Martínez de Hoz- que haga un
culto al mercado y a las fiebre neoliberales y por otro, a barrer y
“desaparecer” cono todo aquel que piense y exprese algo distinto a las
directrices militares, sea de izquierda o no. Ese contexto, fue el de Feinman y
el de otros como Rodolfo Walsh, próceres de los setenta. Quienes hablaron
cuando lo común era callar.
20 años después, los 90. Desde 7 años atrás soplan aires
democráticos, producto, sin dudas, de las luchas, “con sangre derramada”, de
aquella generación dorada del 70. Década de los 90, “superficie de lo desencantado”
dirá Feinman en su ensayo, al estereotipar a estos jóvenes como neutrales,
pasivos y poco comprometidos. Todo esto, pero no de manera generalizada, se
fomentaría por las decisiones del gobierno de aquellos años, el de Menem y sus
indultos a los militares, desregulación del estado, crecimiento de la brecha
entre los que “entran o no” al sistema y
el de la economía continuista de Domingo “convertibilidad” Cavallo, hijo
prodigo del FMI y Martínez De Hoz. El Letargo infinito noventista, es la punta
de lanza del vituperio filosofal.
Los contrastes son claros y evidentes. Los 70, son sinónimo de
cambio social y revolución, de acciones y convicciones que van más allá de un
interés alguno. Como Dice Feinman, de una América latina heroica, de proyectos
revolucionarios, con el Che y Perón a la cabeza. Los 90, en cambio tuvieron
mucho de lo claroscuro, oscuro por la falta de una juventud contestaría a las
políticas carnales, diagramas desde el norte
y ejecutadas en el sur, a causas de las cuales algunos peleaban por
comer y otros por llegar primeros a la fila, gracias al bendito 1 a 1, con
destino a Florianópolis. Claro, porque aunque sea en minoría, la lucha de las
abuelas, las madres y de nuevas juventudes, la agrupación H.I.J.O.S se fundó en
el 95, se mantuvo de pie en estos años.
Un helicóptero, surca los andaniveles del cielo, mientras
contempla el paisaje caótico de la crisis que despertó, llegó el 2001. Después
de aquel default, con un De la Rúa Inoperante y del famoso y tristemente célebre
“que se vayan todos, que no quede ni uno solo”, ningún augurio bueno parecía
presentarse a la situación Argentina. Sin embargo y a contramano, La Llegada de
Kirchner al poder, luego de un periplo presidencial, donde se cambiaban presidentes
como quien se pone y saca un par de medias, comenzó a darle un rumbo mas
prospero al país, con políticas sociales, integristas que buscaron darle una
mano a los siempre excluidos de la historia. Este es el entorno de nacimiento
del “homo 2003”.
El joven del 2003 a la fecha, sería el último eslabón de la trama
descripta por Feinman. Es el que confluyó ensimismo lo mejor de los 70, la
lucha por “causas comunitarias” y un país menos “indigno” y de los 90, la causa
de la “verdad y la justicia”, en un terreno democrático y pacífico. Esta contemporánea
Juventud renaciente, es la que tomo la bandera de “la memoria y el compromiso”,
no para pasar a la historia como perejiles anónimos, sino, como un colectivo
promiscuo, pero altamente comprometidos con la época que le toco vivir. Para
que de una vez por todas, la noche y el terror militar, no vuelvan a azotar al
país. Nunca más.


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