lunes, 10 de junio de 2013

Trayectoria de un partido con historia
El mundo peronista
"Las patas en la fuente". Imagen histórica del 17 e Octubre de 1945
 Un trueno popular nunca antes visto impacto de lleno en la realidad argentina de 1945. Su estela, llegó incluso, a las letras del nacionalista Raúl Scalabrini Ortiz, quien en “Tierra de Nadie, Tierra de profetas”, lo describió a la perfección.  “Corría el mes de octubre de 1945. El sol caía a plomo sobre la Plaza de Mayo, cuando inesperadamente enormes columnas de obreros comenzaron a llegar. Venían con su traje de fajina, porque acudían directamente desde sus fábricas y talleres, con las vestiduras escasas, cubiertas de brea, de grasas y de aceites. Llegaban cantando y vociferando unidos en una sola fe. Era el subsuelo de la patria sublevada. El espíritu de la tierra estaba presente como nunca creí verlo.” Ese trueno era el peronismo.
El 10 de octubre del año en cuestión, por pedido del general Avalos, uno de los integrantes de la cúpula jerárquica al frente del país, Farrel, presidente desde el golpe del 43, arrestó en Martin García e hizo renunciar de sus puestos en la secretaria de trabajo y previsión social, de vicepresidente y ministro de guerra, al hombre génesis de toda esta historia, a Juan Domingo Perón. De convicciones fuertes y un halo carismático sin precedentes, Perón, tejió relaciones con la masa obrera desde la secretaria de trabajo, que detonarían días más tarde en forma de una verdadera revolución, la de un pueblo que despertó y salió a las calles de las principales ciudades, bramando por la liberación de su líder.  
El 17 de octubre fue la fecha clave. Grandes colectivos de personas, hasta el momento invisibles para la sociedad conservadora que imperaba en la planicie argentina, se dieron cita, tras una sola bandera, exigir la liberación del caudillo que represento por primera vez las ideas a las cuales adherían, un grito que hacia el crepúsculo, se haría realidad y que terminaría con el discurso épico del “general” desde los balcones de la rosada, en donde asumió ser “el primer trabajador argentino”, lo que galvanizó aun más, el sentimiento de pertenencia de toda la clase obrera con un líder que sentía que la “patria era el pueblo”.
Diferentes cuestiones de tinte político llevaron a la creación del mito viviente. Sobre todo, la acción de Perón desde la secretaria de Previsión y luego, con la victoria en 1946 por más del 56% de los votos, desde el poder ejecutivo, desde donde promulgó, fiel a su política social, todo un paquete de leyes beneficiarias al trabajador y las clases populares. Algunas de ellas como el derecho a vacaciones y los pagos de aguinaldos, obtuvieron una significancia que fue mas allá del solvento económico, que también era importante en sectores olvidados y por demás humildes. Representaron, un “estado presente” que promovió la distribución equilibrada de las riquezas y un camino progresivo hacia la justicia social, que hasta la llegada del peronismo se basaba lisa y llanamente en el mantenimiento del paradigma elitista, de “sociedades Rurales y relaciones carnales con los Estados Unidos”.
El peronismo, rompió el status quo reinante en la argentina de antaño. Y como toda ruptura de una matriz con años de consolidación, implico confrontaciones y fervientes pugnas ideológicas. El Intelectual británico, Daniel James, en un pasaje de su tesis doctoral sobre los comienzos del peronismo, pinta al oleo tal disyuntiva.  Según James, en la sublevación obrera-sindical, que tuvo lugar en Ensenada y Berisso, sobrevoló el “espíritu” de una “iconoclasia laica”, que en sus palabras, personifico “la destrucción publica y deliberada de símbolos sagrados, la blasfemia y la negación de la autoridad de instituciones como la Iglesia, las universidades, las entidades emblemas de las curias aristocráticas”.
Por todo esto y más, el peronismo, dio vida a un verdadero movimiento popular lleno de vicisitudes y complejidades que hacen a su esencia, y que van desde nombres como los de Eva Perón, Campora, Kirchner hasta López Rega, Duhalde e incluso el Riojano de los 90 (ustedes saben). Si, todos ellos son peronismo, aunque los vaivenes de la historia, parezcan decir lo contrario. La explicación es un tanto simplista si se quiere, reside en que el peronismo, que emergió aquel 17 de octubre, fue y es un verdadero mundo, un universo que al mismo tiempo que construye discursos se reinventa y resignifica. 




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